Natalicio de Miguel de Cervantes Saavedra y de Miguel de Unamuno

29 Sep, 2021

Hoy celebramos el natalicio de Miguel de Cervantes Saavedra y de Miguel de Unamuno, grandes autores de la Litetarura Universal.

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.”

 

 

«Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo».

(Parte I, capítulo I).

Esta conocida frase de una de las novelas cumbres de la literatura universal, “El Ingenioso Hidalgo de Don Quijote de la Mancha”, publicada en 1605 debe su origen al novelista, poeta, dramaturgo y soldado español Miguel de Cervantes Saavedra nacido un 29 de septiembre de 1547.

                                 

Al salir de Barcelona, volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído, y dijo:

-¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se escurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!

Oyendo lo cual Sancho, dijo:

-Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegría en las prosperidades; y esto lo juzgo por mí mismo, que si cuando era gobernador estaba alegre, agora que soy escudero de a pie, no estoy triste; porque he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y, sobre todo, ciega, y así, no vee lo que hace, ni sabe a quién derriba, ni a quién ensalza.

(Parte II, capítulo LXVI).

 

-¡Ay! -respondió Sancho, llorando-: no se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más, que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana. […]

-Señores -dijo don Quijote-, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: yo fui loco, y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno.

(Parte II, capítulo LXXIV).

 

También nació un 29 de septiembre, pero en 1864, Miguel de Unamuno, filósofo y escritor, perteneciente a la llamada generación del 98 autor de una de las novelas emblemáticas del s. XX, “Niebla” de 1914.

«Hay lágrimas que refrescan y desahogan y lágrimas que encienden y sofocan más»

 

 

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