MUJERES MÁGICAS

08 Mar, 2022

 

…“Las mujeres formamos un hemisferio humano. Toda ley, todo movimiento de libertad o de cultura nos ha dejado por largo tiempo en la sombra. Siempre hemos llegado al festín del progreso, no como el invitado reacio que tarda en acudir, sino como el camarada vergonzante al que se invita con atraso y al que luego se disimula en el banquete por necio rubor. Más sabia en su inconsciencia, la naturaleza pone una luz sobre los dos flancos del planeta. Y es ley infecunda toda ley encaminada a transformar pueblos y que no toma en cuenta a las mujeres… Instrúyase a la mujer; que no hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre. Que lleve una dignidad más al corazón por la vida: la dignidad de la ilustración. Que algo más que la virtud le haga acreedora al respeto, a la admiración, al amor. Tendréis en el bello sexo instruido, menos miserables, menos fanáticas y menos mujeres nulas… Que pueda llegar a valerse por sí sola y deje de ser aquella creatura que agoniza y miseria si el padre, el esposo o el hijo no la amparan. ¡Más porvenir para la mujer, más ayuda! Búsquese todos los medios para que pueda vivir sin mendigar protección”

 

( “La instrucción de la mujer”, Gabriela Mistral,

en La Voz de Elqui, Vicuña, 8 de marzo de 1906).

 

 

Fue con la Revolución Industrial del siglo XIX, que se instala la urgencia de no sólo mejorar las condiciones de vida y trabajo del mundo obrero; sino que se evidencia la enorme precariedad y sufrimiento del trabajo femenino; ya que muchas mujeres eran explotadas y ninguna ley o institucionalidad las protegía.

Después de 51 años, el 8 de marzo de 1908, 15,000 mujeres vuelven a tomar las calles de Nueva York para exigir un aumento de sueldo, menos horas de trabajo, derecho al voto y  prohibir el trabajo infantil. El eslogan que utilizaron fue «Pan y Rosas».

Dicho movimiento hizo eco en Inglaterra, Francia, Alemania y en 1917, las mujeres en Rusia marginadas del proceso revolucionario, deciden protestar y luchar por «Pan y Paz» .

 

 

Trabajo, educación, participación política  e igualdad de género serán las banderas de lucha del amplio mundo femenino durante el siglo XX. Movimiento que no logrará terminar con la explotación y el aumento de los femicidios.

La Internacional Socialista se reúne en la ciudad de Copenhague en 1910 y proclama el Día Internacional de la Mujer para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. A propuesta de la activista alemana, Clara Zetkin, se estableció la fecha del 8 de marzo para celebrar este hito histórico, pero no será hasta el año 1975 que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituya el Día Internacional de la Mujer.

La fuerza que consigue el movimiento de mujeres en el mundo trasciende fronteras, diferencias económicas, culturales e ideológicas. La esencia femenina tiene el poder de cambiar la historia y lograr la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad.

En un planeta que intenta sobrevivir y replantearse nuevas condiciones de existencia, sin duda será el mundo femenino quien sea el faro y la magia de un nuevo amanecer.

 

 

– Víctor González Frías –

 

 

 

 

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