A 75 años del Nobel, un repaso a Gabriela

 

14 Dic, 2020

 

Por Cuatrojos

¿Quién no ha leído o escuchado alguna vez un poema de Gabriela Mistral?  Me aventuro a señalar que no hay chilena o chileno que no haya tenido contacto con la poeta del Valle de Elqui alguna vez en la vida, quizá recitaron “piececitos de niños azulosos de frío” en el colegio, corearon una de sus rondas o se estremecieron con alguno de Los Sonetos de la Muerte.

 

 

Un 10 de diciembre de 1945 Gabriela recibía el Premio Nobel de Literatura, siendo la primera persona hispanoamericana y la quinta mujer en hacerlo. Gabriela, patiperra incansable, deambuló por gran parte de Latinoamérica, con temporadas en Europa y Estados Unidos. Luego de su muerte, en 1957, su figura se volvió controvertida, para algunos su imagen de maestra de escuela con una profunda preocupación sobre la infancia no calza con la de una amante apasionada que habla desde la herida del desamor o de la mezcla de ternura y erotismo que impregnan sus cartas a Doris Dana. Gabriela es difícil de clasificar, su obra es variada y excelente, razones de sobra para que en este nuevo aniversario de la obtención del Nobel te aventures con una de sus obras.  

El mundo personal de Gabriela despertó especial interés luego de su muerte y, más aún, después de la publicación de un libro que reunía cartas entre la poeta y Doris Dana, en Gabriela Mistral.

En «Álbum personal» (Editorial Pehuén) se puede conocer aspectos del diario vivir de Gabriela, fotos con su sobrino e hijo adoptivo, Yin Yin, de su residencia en México o Brasil, amigos e incluso sus gatos.

 

 

 

 

 

 

Otra lectura que permite asomarse a la dimensión humana de la artista es «Bendita mi lengua sea. Diario íntimo» (Editorial Catalonia), una compilación de apuntes, pensamientos y opiniones que Gabriela anotaba en diversos Cuadernos de Asuntos Varios, con lucidez, humor y sinceridad la Premio Nobel nos da a conocer sus más íntimos pensamientos. Si bien Gabriela fue una poeta viajera que, para muchos, recibió el llamado “pago de Chile” – recordemos que Mistral recibe el Premio Nacional de Literatura recién en 1954 – nunca dejó de pensar en nuestro país, como parte de una Latinoamérica diversa, en «Pensando a Chile» (Editorial Catalonia), se recopilan los textos, poemas o notas que escribió dibujando nuestra identidad nacional con mirada crítica y orgullosa, una lectura que sigue siendo actual.

 

 

 

 

 

Muchas veces, a Gabriela se la asocia con poesía infantil, es que Gabriela fue Lucila, quien con solo 15 años ya era profesora ayudante en una escuela de La Serena. Luego, ejerció la docencia en diversos lugares de Chile. Su amor y preocupación por las niñas y niños lo plasmó particularmente en su libro «Ternura» publicado en 1924, de ahí salen sus canciones de cuna o nanas, una de estas es «Canción de Pescadoras», la cual ha sido ilustrada por Merce Galí y publicada por Pehuén, un poema que suena a mar y a cuna, con el ritmo preciso y sencillo de esta poesía de la Mistral.

También Gabriela versionó algunos cuentos clásicos, como «Blancanieves en la casa de los enanos» o «La Bella Durmiente del Bosque», ambos publicados por Amanuta e enriquecidos con bellas ilustraciones de Carmen Cardemil y Carles Ballesteros, una versión de un clásico indiscutido, con los giros y adiciones de la maestra Gabriela. Para adolescentes, la profesora y destacada académica Ana Garralón, selecciona poemas que buscan interpelar a quienes atraviesan esta edad difícil e increíble en «La lluvia lenta» (Editorial SM).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si quieres conocer a la Mistral sin atajos, tienes Gabriela Mistral en verso y prosa, la antología conmemorativa realizada por la RAE, la cual va acompañada de ensayos y comentarios acerca de su obra, más de 700 páginas para conocer a la Premio Nobel chilena.

 

 

 

 

 

 

 

Hace 75 años, Gabriela subía al estrado de la academia sueca a recibir el mayor premio a las letras, en las fotos se la distingue con su peinado emblemático (Sí, el mismo del billete de cinco mil pesos), sonrisa radiante y mirada segura; con su carisma y sencillez características señaló que estaba ahí representando a su raza con “una venturanza que me sobrepasa”. Gabriela no es solo la poeta chilena más destacada a nivel mundial, sino que también una caja de sorpresas, talento y lucidez poco común, que se acomoda a los más variados gustos.

 

 

Todas las lecturas citadas en este artículo se encuentran disponibles en Librería Mac-kay.

Comentarios